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Duelo y otras pérdidas

18/03/2014  |  Psicología
  • Duelo Y Otras Pérdidas 1/1

“En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es total; es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad), social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (duele el dolor de los otros), y espiritual (duele el alma)”.  

J. Montolla


¿Qué es el Duelo?

La palabra duelo proviene del latín dolus (“dolor”); es una reacción natural y normal en respuesta a una pérdida o separación.  A pesar de que se dan una serie de expresiones habituales, el afrontamiento del duelo y la respuesta a la pérdida es algo personal y único, es decir, no hay “una buena forma o mejor” que otra. Es un proceso más o menos largo y doloroso, que concluye con la “adaptación” a la nueva situación.Además de por la muerte de un ser querido, el duelo puede tener lugar ante otras pérdidas: por ejemplo, al perder un trabajo; cuando se pierde una relación querida (un amigo que se va lejos; una pareja que se rompe…); cuando nos diagnostican una enfermedad que lleva asociada una pérdida de salud (más aún si esto requiere pasar por un proceso quirúrgico que en ocasiones puede conllevar la pérdida de alguna parte del cuerpo; que incluso, podría derivar en un proceso de discapacidad y/o dependencia, añadiendo más malestar y mayor necesidad de adaptación y de cambios tanto a nivel personal, como en la pareja o la familia, generando un gran estrés; pérdidas materiales (por ejemplo, perder la vivienda, fracasar en un negocio,…); pérdidas asociadas a los ciclos vitales (por ejemplo, jubilación, envejecimiento,…) 


Sensaciones comunes en el proceso de duelo

Alteraciones del estado de ánimo (tristeza, apatía, llanto…); pensamientos intrusivos; síntomas físicos asociados a sensaciones de malestar (taquicardias, opresión en el pecho, dolor de cabeza, insomnio, pérdida de apetito, inquietud…); sentimientos de culpa, ira, enfado, miedo…; sensación de injustica, de que nada tiene sentido; alteración/cambio en la escala de valores, creencias e ideales, del sentido de la vida…A pesar de que todo lo comentado dependerá de cada persona y de múltiples variables, sentimientos habituales suelen ser: negación e incredulidad, insensibilidad, ira y rabia, enfado, tristeza, miedo, culpa, angustia, cambios de humor…; una amplia gama de sensaciones corporales: nauseas, palpitaciones, fatiga, nudo en el estómago, sensación de falta de aire, punzadas en el pecho, diversas manifestaciones de dolor, etc.; en cuanto a comportamientos comunes: llorar, suspirar, dormir poco o demasiado, distraerse fácilmente, olvidarse de las cosas, falta de concentración, soñar/tener pesadillas, alteraciones en la alimentación, falta de interés,… 


¿Cuándo finaliza el duelo?

Hay diferentes momentos en el proceso normal de duelo: experimentar pena y dolor, por la ausencia de la persona querida que se ha perdido; sentir miedo, enfado, resentimiento…; experimentar apatía, tristeza y desinterés; hasta llegar poco a poco a cierta “adaptación”, reaparición de la esperanza y reconducción de la vida.Es importante señalar que no hay un período de tiempo concreto; pero sí podemos considerar que se ha completado el duelo cuando la persona es capaz de pensar, de hablar, de tener presente a la persona fallecida sin manifestaciones elevadas de dolor; teniendo en cuenta, por supuesto, las características individuales y que no se trata de un proceso lineal, si no que habrá “altibajos”. 


“Duelos complicados”

Hay factores que dificultan o pueden agravar el proceso de “duelo normal”, por ejemplo,  en lo referido al tipo de muerte: cuando la muerte es repentina (muerte súbita, fallecimiento en un accidente…), violenta…; depende también en cierta medida de la intensidad del vínculo con la persona fallecida y de las características de la relación y  la importancia que tiene para nosotros “lo perdido”, es decir, el significado de la pérdida; edad y experiencia previa en duelos… 


¿Cuándo buscar ayuda?

Lo habitual es que no se necesite ayuda profesional para superar el duelo, ya que como decimos es un proceso normal  tras una pérdida e incluso adaptativo en los seres humanos, sí será importante contar con apoyo y recursos personales, familiares y sociales.Entonces, ¿cuándo un duelo se vuelve complicado? A pesar de que como comentamos no hay una respuesta común, sí podemos fijarnos en dos factores importantes: la intensidad y la duración de las reacciones de duelo. Es decir, cuando se produce una ruptura tal en la vida de la persona, que siente que no puede o le cuesta mucho seguir adelante, tras la pérdida de un ser querido.Algunos signos que nos pueden aportar pistas podrían ser los siguientes: dolor intenso prolongado en el tiempo; sentimientos de culpa desproporcionados; alta expresión emocional (llanto desesperado, tristeza continua, ansiedad,…); apatía y desesperanza; depresión; dependencia de sustancias adictivas (abuso de fármacos, alcohol…); aparición de síntomas psicosomáticos (como podrían ser molestias corporales asociadas a un alto nivel de estrés mantenido en el tiempo), entre otros.Ante la duda siempre es bueno pedir ayuda, ya que el/la profesional le asesorará y le atenderá convenientemente, evitando más sufrimiento innecesario y prolongado para la persona en duelo y sus seres queridos. Muchas veces  son los familiares, los amigos o la pareja, los que se dan cuenta de que algo no va bien. 


Tipos de Intervenciones

Hay varios tipos de intervenciones terapéuticas de apoyo en los procesos de duelo, que según el caso, podrían ir desde grupos de ayuda, terapia de pareja si fuese necesario (por ejemplo, con padres que han perdido a un hijo/a), terapia familiar y/o asesoramiento psicológico individual; siendo los objetivos principales de todas ellas comunes: fortalecer la capacidad de afrontamiento, mejorar la sintomatología asociada, facilitar la expresión de emociones…, y en definitiva, adaptarse de la mejor manera posible a la difícil tarea de vivir la vida sin nuestro ser querido.